dimecres, 26 d’octubre de 2011

"Para que no me olvides"

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Mi abuela me enseño a leer.

Mi abuela me enseñó los libros y me traspasó su amor hacia ellos. No tuve elección, fue su herencia. Mi abuela me dijo que con los libros yo nunca estaría sola.

Me enseñó a cuidar de mis ojos adueñándome de ellos como el lugar más preciado, el más nítido. Me explicó que si alguna vez fallasen los oídos, no sería tan grave, poco me perdería, todo lo que valía escuchar se había escrito y lo rescataría co mis ojos. Me dijo que si alguna vez fallase la voz, no sería el fin. Recibiría el sonido exterior sin devolverlo y nadie lo echaría en falta, menos yo. Estaban las palabras para ser ejecutadas: por mis oídos las que ya estaban concebidas, por mis manos las que quisiera inventar. Al final, sin mencionar siquiera otras carencias, como el olfato o el gusto, mi abuela me dijo que ignorara la sordera y la mudez si llegasen a acometerme, que la única falta total era la ceguera.

Que cuidara mis ojos. Solo con ellos podría leer. Solo ellos me salvarían la soledad.


Un llibre que comença així promet i és un dels que estic llegint ara mateix, Para que no me olvides  de Marcela Serrano.

Una dona que pateix un atac d’afàsia, una terrible malaltia que li impedeix parlar i tota mena de comunicació, malgrat que ho entengui tot, observa silenciosament com la seva vida i la seva suposada seguretat s’ensorren mica en mica.



2 comentaris:

Ferran ha dit...

Fa 3 anys i un mes vaig aprendre, de cop, què és la afàsia: el que va patir la meva àvia després d'una embòlia. Des de llavors, l'única paraula que surt de la seva boca és "sí", que ho vol dir tot.

Una putada, pero certament el llibre promet molt.

Misia ha dit...

Ferran,
Em va agradar, però potser no tant com em va semblar inicialment...